miércoles 25 de febrero de 2009

Seis mil euros

Pretende la Junta de Andalucía pagar seis mil euros a aquellos estudiantes (perdón por el eufemismo) que, tras alcanzar el título de Secundaria, continúen cursando Bachillerato o Ciclos Formativos. Hay que llegar a las cifras europeas de estudiantes de la post-obligatoria como sea. Aun en tiempos de crisis económica.
La medida me parece, como de costumbre, mal enfocada. El problema no está en convencer a los que tienen el título de Secundaria para que continúen sus estudios (la mayoría lo hace). El problema es que más de un treinta por ciento del alumnado andaluz no consigue ni siquiera ese título y así, claro está, no puede continuar sus estudios.
A mi juicio es mucho más imperioso arbitrar fórmulas efectivas para que la Secundaria no arroje tamañas cifras de fracaso: bajada de ratio de alumnos por aula, profesorado de apoyo, diversificación de las enseñanzas (está más que demostrado que no todos pueden ni quieren estudiar lo mismo hasta los dieciséis años; el sistema obligatorio no ofrece alternativas de ningún tipo a los que a los catorce años deciden que no quieren estudiar).
Tampoco vendría mal, para potenciar ciertas ramas de Formación Profesional, dar prioridad en la contratación a aquellos alumnos que hayan cursado los ciclos correspondientes. Un ejemplo: un estudiante del Ciclo de Comercio no necesita ese título para trabajar en ningún establecimiento comercial. Ni el empresario se lo pide ni al empresario se le compensa, de alguna manera, por ello. Conclusión: ¿para qué estudiar este Ciclo? Ahora, saquen la calculadora y multipliquen el ejemplo. Estamos pagando entre todos por unos estudios que pueden no valer para nada. Como si el dinero sobrase...
Y luego está lo del Bachillerato más corto del sistema educativo europeo. Todo lo que no pase por añadir un curso al Bachillerato vuelve a ser poner paños calientes. O, peor aún, vendas en los ojos.
Al menos la Junta ha declarado que sólo cobrarán esta suerte de beca aquellos que vayan aprobando. Teniendo en cuenta las locuras de esta administración, no viene mal que lo aclaren. También han dejado caer que se tardará, al menos, un par de años en poner en marcha esta medida que se anunció hace ya uno. Una parada más para esta Andalucía "imparable".


11 aportaciones:

Juanma dijo...

Cosas de la enésima modernización...¿cuántas son las que llevamos, que perdí la cuenta?

Un abrazo, querido profe.

Er Tato dijo...

¿Pero eso de los 6.000 euros no se quedó en agua de borrajas? Perdona que me cite -últimamente lo hago demasiado a menudo, así que me lo haré mirar-, pero es que a finales de 2007 ya estaban con eso.

Supongo que la autocita debe ser la versión bloguera de lo del abuelo contando sus batallitas de cuando era joven. Conforme envejece el blog, es raro que algún asunto no se haya tocado ya. Y que conste que la autocita no es por publicidad, sino por no autoplagiarme.

A todo esto, buena entrada. Cuando hablas de un tercer curso de bachillerato, supongo que te estás acordando de nuestro añorado BUP y entiendo que sería a costa de reducir un curso la ESO ¿no? Vamos, volver a la EGB, al BUP y al COU. ¿Dónde hay que firmar?

Un abrazo

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Juanma, yo también perdí la cuenta.

Tato, hay otra posibilidad: que la secundaria (como en Francia) se inicie un curso antes. Lo que es indiscutible es que tenemos el bachillerato más corto de Europa; se pretende meter en dos años lo que razonablemente debería plantearse en tres cursos, y así nos evitamos apaños como el del primerundo (yo también me autocito...).

José Miguel Ridao dijo...

Pues sí que está saliendo cara la Andalucía imparable: sobornos a los profesores por aprobar, regalos a los alumnos que siguen sus estudios... Antes eran los padres los que prometían una moto por los aprobados (a Zipi y Zape don Pantuflo les daba vales para una bici). Ahora directamente la Junta te da para que te compres un coche (¡qué bueno el progreso y el Estado de Bienestar!). Propongo: ¿por qué no ponen directamente en nómina a los votantes? Yo también me autocito.

Noa dijo...

Uf, acabo de alucinar. No tenía ni idea de esta "medida" (perdonad, también, el eufemismo).
Me parece increíble que se pretenda lograr algo a base de pagar a los alumnos para que continúen estudiando. Yo creo que es un síntoma más de esta sociedad loca. Me parece una estúpida idea con la que sólo se consigue que los adolescentes valoren más aún lo material, en detrimento, claro, del valor de la cultura y la formación.
¿No transmitimos así la idea de que la formación y el bagaje cultural no valen nada? ¿Valen sólo 6000 euros? Qué pobres somos por dentro... Y yo que pensaba que mi formación no tenía precio y que era lo único que me iba a acompañar toda la vida. En fin.

Gracias por la entrada, Juan Antonio, es muy interesante.

Miradme al menos dijo...

¿Estas medidas tan sesudas tienen carácter retroactivo? ¿Vale para los que terminamos los defenestrado BUP y COU?

Fernando Moral dijo...

Siendo lo que es: una gilipollez peligrosa, yo no me preocuparía mucho. Hace años que Chaves anunció a bombo y platillo un ordenador por cada dos alumnos, y así se hizo durante tres o cuatro años. A partir de ese momento ya no se dotaban todas las aulas, sino algunas, aunque el centro pasaría a llamarse TIC igualmente. Estas cosas proporcionan buenos titulares de prensa, pero son económicamente insostenibles.

PD: ¿Debo autocitarme? HDR (Hartón de reír)

Álvaro Blanes dijo...

Esa medida es absolutamente insostenible, se pongan como se pongan. A ver si vamos ahora a tener "profesionales" de estudiar Bachillerato...

Un abrazo

Antonio Azuaga dijo...

Una vez más, Juan Antonio, firmo todo lo que dices. Yo sólo añadiría, con tu permiso, una variable más a la que hace mucho tiempo doy vueltas obsesivas por parecerme determinante: el valor.

Esas cifras que apuntas (aquí son similares) sobre la no titulación en Secundaria son también la consecuencia de que la educación se ha convertido en un “desvalor”, algo que no importa al educando porque ve que su sociedad la trata como una obligación fosilizada y no como el postulado que explica la condición de nuestra especie. La educación no se piensa como un fin en si misma, sino como un medio para otra cosa. Y eso no es un valor, eso es una utilidad; y hay una diferencia abismal que hasta mis alumnos entienden cuando les digo: “mira, tu ‘piba’ (‘novia’ en mi remota jerga) es algo valioso; esta tiza sólo es algo útil”. Así que, cuando los políticos, esos “ilustres fecundadores” de las ideologías y planes vigentes, se refieren a aquélla, de lo que hablan es de una escalera para llegar a un piso, no de una estancia en la que uno siempre residirá llena de ventanas y puertas hacia la propia vida. Pero claro, en nuestro tiempo las escaleras son una antigualla porque existen los ascensores, que son más rápidos, que no exigen ningún esfuerzo, que le llevan a uno directamente a su pisito en un “pis pas”. Persuadidos por tan edificantes ideas, alumnos (y muchos padres) se pasan por el “arco del triunfo” la escala intermediaria inútil, tan molesta para las piernas del cerebro, tan prescindible para la eficacia social y las ansias enfermizas de nuestro tiempo de “llegar” sin disfrutar del camino. Por eso la “O” de obligatoria se interpreta como una condena, una reclusión hasta los dieciséis años, un arresto institucional, innecesario para lo que se pretende.

Concluyo, que me voy de la pluma (metafóricamente hablando; y de escribir, por supuesto): hasta que no se devuelva a la educación el prestigio de su valor, la “merde” (como siempre, en francés queda más fino) seguirá salpicando los ministerios, las consejerías, los boletines oficiales, las calles de cualquier ciudad, las aulas de todos los institutos y las horas desesperadas de nuestra quijotesca tarea.

Perdona la extensión, y un abrazo (el abrazo es un chantaje emocional para merecer la disculpa, ¡qué sinvergüenza soy!)

Antonio Azuaga dijo...

Por no extenderme, se me ha olvidado el final. Añado, pues, que si el valor volviese a serlo, a mí no me parecería mal que la sociedad reconociese el esfuerzo (6000 me parece un farol excesivo), sobre todo para los casos en que a la familia le supone otro tipo de “esfuerzo” que a veces roza la barbaridad.

Siento el lapsus.

Er Tato dijo...

Pues fíjate Antonio que, llevando razón en lo de que se ha perdido la visión de la educación como un valor en sí mismo, visto lo visto, yo casi me conformaría con que por lo menos ese enfoque utilitarista de la misma permitiese una formación (¿educación?) de calidad. Que ni eso.

Saludos