Hace quince meses este blog apenas si tenía lectores. De hecho, lo comencé (como casi todos) por probar, por probarme, a ver si era capaz de conseguir la regularidad en mi escritura. Al principio me faltó la constancia necesaria, imprescindible, para darme a conocer y tener lectores. Semanas, quincenas e incluso meses pasaban entre entrada y entrada, y así no podía marchar la cosa. Cuando ya casi tenía olvidado mi propósito bloguero, la publicación de mis primeros poemas en El mirador de los vientos hizo que retomase el empeño, alentado -como los más antiguos saben- por la entrada que mi admirado Enrique García Máiquez me dedicó, todavía sin conocerme más que por aquellos versos.
Así que el papel me devolvió al blog (pronto, cruzo los dedos, volveré al papel, si no se tuercen las cosas) y comencé a publicar regularmente, dando a conocer algunos de mis poemas.
Pero el furor bloguero vive del presente. Rara vez nos remontamos demasiado en entradas anteriores, que quedan sepultadas por las nuevas. Muchas veces he sentido la tentación de recuperar algunos de aquellos versos. Por una parte, me digo que quien esté interesado, a base de pinchar sobre las etiquetas de las entradas (especialmente aquella de "Di versos"), podrá leer todos mis poemas anteriores. Por otra, acudo a mi propia experiencia en este tema: es difícil que yo como lector desempolve entradas muy antiguas de los blogs amigos, quizás porque siento que entonces me perdería las entradas recientes de otros blogs. O por simple falta de tiempo. O tal vez por pereza, para qué nos vamos a engañar.
El caso es que hoy he vencido los recelos y me he decidido a recuperar una de aquellas coplas que publiqué aquí hace ya quince meses y que, dado que el blog estaba aún en sus inicios, pasó casi de puntillas, como no podía ser de otra forma. Espero sepáis disculperme esta debilidad y que la repesca merezca la pena para algunos.
Así que el papel me devolvió al blog (pronto, cruzo los dedos, volveré al papel, si no se tuercen las cosas) y comencé a publicar regularmente, dando a conocer algunos de mis poemas.
Pero el furor bloguero vive del presente. Rara vez nos remontamos demasiado en entradas anteriores, que quedan sepultadas por las nuevas. Muchas veces he sentido la tentación de recuperar algunos de aquellos versos. Por una parte, me digo que quien esté interesado, a base de pinchar sobre las etiquetas de las entradas (especialmente aquella de "Di versos"), podrá leer todos mis poemas anteriores. Por otra, acudo a mi propia experiencia en este tema: es difícil que yo como lector desempolve entradas muy antiguas de los blogs amigos, quizás porque siento que entonces me perdería las entradas recientes de otros blogs. O por simple falta de tiempo. O tal vez por pereza, para qué nos vamos a engañar.
El caso es que hoy he vencido los recelos y me he decidido a recuperar una de aquellas coplas que publiqué aquí hace ya quince meses y que, dado que el blog estaba aún en sus inicios, pasó casi de puntillas, como no podía ser de otra forma. Espero sepáis disculperme esta debilidad y que la repesca merezca la pena para algunos.
Cuanto más pasan los días
y más vueltas le voy dando
más comprendo que la vida
tampoco me importa tanto.
.





15 aportaciones:
Faltaría más, no cabe pedir la disculpa ante esa debilidad que, palabra, también he considerado hace algunos días: volver a publicar alguna primera entrada que pasó sin pena ni gloria. Mi blog primerizo y mi blog actual son idénticos en todo, salvo en el aumento considerable de visitas (y que ya no tengo la foto de mi hijo, y que ya publico entradas sin foto). Todo cambió el día, los días, que me dediqué a visitar otros blogs y dejar comentarios que fueron devueltos. Acerté con los blogs visitados. Todos somos fieles hasta la fecha.
La pereza es la causa de que no entremos a fondo en un blog. Pero al igual que siempre es bueno que haya niños para culparlos (mi caso en estos días), también es muy bueno eso de la falta de tiempo: en verdad, necesitaríamos sus buenas horas para ello.
Me extiendo más de lo recomendable. Me daré una vuelta por tus poemas. Esta copla que nos dejas es maravillosa.
Un abrazo, querido profe.
Excelente coplilla. Es un placer acudir y leerte, y comentar lo que escribes.
Como Juanma, defiendo la fidelidad. Es lo que nos queda puro de la vida.
Un fuerte abrazo.
Está bien esta repesca. Haces muy buenas coplas. Sencillas y profundas. Un abrazo, amigo
Hay que repescar de vez en cuando porque algunas se olvidan y otras son desconocidas.
Yo no creo conocer esta, y eso que te sigo desde hace un poquito más de un año.
Esta copla me ha dejado el espiritu intranquilo por lo que sugiere, por lo que no dice, por lo interpretable, también por ese "la vida/ tampoco me importa tanto".
Me gusta el título "El mirador de los vientos", original.
El primer día de primavera no podía pasar sin una poesía tuya.
Besos
Me ha encantado esa coplilla. Tiene ciertas resonancias machadianas y un (no sé si imaginado) compás aflamencado. También me parece magnífica la idea de la repesca. La rapidez del blog abruma a veces y condena al olvido verdaderas maravillas. Saludos
Llegué un mes más tarde, verdad es que se descubren cosas en lo antiguo, como por ejemplo algunos versos repescados para apócrifos. La tentación de recuperar viejas glorias, por así decir, en tiempos mejores es, para empezar, síntoma de que el blog va a mejor.
Gracias por la repesca. Acertadas opiniones. Hace poco una comentarista se sorprendía, cuando publiqué en el blog mi úlitmo poema, de que yo escribiese poesía. Está claro que no había desplazado su pantalla más allá de la entrada vigente para rastrear. No está mal. Tal vez me apunte a la repesca también.
Yo creo que repescar entradas antiguas es bueno y hasta sano, el blog tiene el problema de que las entradas de más de un mes de antigüedad quedan poco menos que sepultadas. ¿Por qué no rescatar las mejores, acompañadas de algún comentario?
Muy buena copla, Juan Antonio. Yo añadiría:
Y a los que no les guste
que les vayan dando.
Se carga la rima, pero tiene sentido.
Sobresaliente en la repesca, que es cosa que rara vez ocurre; por ejemplo, cuando el examinando hace su ejercicio antes de que el tribunal se constituya.
Me encanta la copla cuando discurre empapada de filosofía, Juan Antonio. Me encanta esta copla, esta sabiduría humana apretándose en cuatro versos.
Gracias.
Cuidado, Juan Antonio, se empieza cantando esta copla y se acaba en el viaducto o rodando Mar Adentro (con re-pesca).
A mí me gustaba también mucho aquella que nos recitaste que sustituía, creo, "la vida por delante" por "la vida por atrás". O al menos éste era el concepto.
Ya veremos si la repescas.
Un abrazo
Tranquilo, José María, yo estoy con aquellos versos de Manuel Alcántara: "No lo piuenso repetir: / la vida a mí no me gusta / pero me gusta vivir".
Ah, tomo nota de los versos que dices para una nueva entrada. Un abrazo, JM.
Tienes arte para la copla, Juan Antonio. No me parece nada fácil.
Me he leído toda la etiqueta de "Di versos" y el que más me ha gustado es "Ajeno a mi pesar".
Buena repesca.
Ya sabes que me encantan las coplas así que no me repito...Y lo de rescatar antiguas entradas y darle un aire nuevo¿por qué no? Me parece genial. Un abrazo
Yo abogo con pasión por la repesca y las reediciones, no importan cuantas sean. Es una pena que queden olvidaddas, porque, para qué engañarnos, nadie tiene tiempo ni ganas de bucear en lo antiguo de un blog.
Escribes versos magníficos, Juan Antonio.
Un beso
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