Ayer por la tarde se presentó, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, el Libro de estilo de la Cámara de Cuentas de Andalucía. Julio Ariza y yo somos sus autores.
Nuestra relación con la Cámara de Cuentas comenzó hace un par de años cuando su Consejero Mayor, don Rafael Navas Vázquez, preocupado por la dudosa calidad lingüística de los documentos que salían de la Cámara de Cuentas, nos contrató para darles a los redactores de la institución (economistas y abogados en su inmensa mayoría) un curso con el que desterrar las prácticas erróneas en la redacción de textos administrativos.
Tras muchas horas leyendo documentos de la Cámara, elaboramos una relación de los errores más usuales y procedimos a impartir los cursos, con más que notable éxito de audiencia, quizás a pesar de las expectativas. Guardamos Julio y yo una gratísima impresión de aquellos cursos. Se demostró, una vez más, que la Lengua española nos interesa, y mucho, a sus usuarios. Y que todos tenemos deseos por mejorar en este aspecto.
La cosa no quedó ahí, sino que don Rafael Navas nos invitó a elaborar un manual de estilo para la Cámara y a ello nos pusimos. El resultado ha sido este libro que ayer se presentó, editado por Aranzadi y del que, al parecer, ya se está preparando una segunda edición.
Vaya desde aquí mi más sincero agradecimiento a la Cámara de Cuentas y, muy especialmente, a nuestro más admirado colaborador en aquellos lares, don Enrique González Pol, con quien siempre da gusto hablar. Aunque sea de balances y auditorías.
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Nuestra relación con la Cámara de Cuentas comenzó hace un par de años cuando su Consejero Mayor, don Rafael Navas Vázquez, preocupado por la dudosa calidad lingüística de los documentos que salían de la Cámara de Cuentas, nos contrató para darles a los redactores de la institución (economistas y abogados en su inmensa mayoría) un curso con el que desterrar las prácticas erróneas en la redacción de textos administrativos.
Tras muchas horas leyendo documentos de la Cámara, elaboramos una relación de los errores más usuales y procedimos a impartir los cursos, con más que notable éxito de audiencia, quizás a pesar de las expectativas. Guardamos Julio y yo una gratísima impresión de aquellos cursos. Se demostró, una vez más, que la Lengua española nos interesa, y mucho, a sus usuarios. Y que todos tenemos deseos por mejorar en este aspecto.
La cosa no quedó ahí, sino que don Rafael Navas nos invitó a elaborar un manual de estilo para la Cámara y a ello nos pusimos. El resultado ha sido este libro que ayer se presentó, editado por Aranzadi y del que, al parecer, ya se está preparando una segunda edición.
Vaya desde aquí mi más sincero agradecimiento a la Cámara de Cuentas y, muy especialmente, a nuestro más admirado colaborador en aquellos lares, don Enrique González Pol, con quien siempre da gusto hablar. Aunque sea de balances y auditorías.
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24 aportaciones:
Enhorabuena, no me explico de donde sacáis el tiempo para todo.
Un saludo
Felicidades Juan Antonio y Julio.
¡Qué difícil es "tener" estilo!
Felicidades nuevamente, y no sé cuántas van ;)
Enhorabuena por el trabajo que habéis realizado los dos. He podido leer algún que otro borrador y puedo dar fe de la calidad del mismo.
Un abrazo compartido
No paras de publicar cosas, ¡deja algo para los demás! ;-)
Felicidades.
Felicidades a los dos. Me gusta que habléis de balances y auditorías.
Felicidades a ti y a mi, Juanito...je,je, y gracias a los comentaristas.
Ahora entiendo lo de "chico para todo"...
¡Qué guay eres, profe HG!(como diría un adolescente...)
Un beso trianero.
Felicidades a ambos. No sé tú, Julio debe ser un crack corrigiendo el estilo de un balance de cuentas.
Enhorabuena, a pesar del título del libro...
Sois unos monstruos, y no sólo por vuestro escaso atractivo...
Enhorabuena.
Ángeles, es cuestión de dormir poco... Un beso.
Javier, y que lo digas. Un abrazo compartido.
(Qué buen ratito hemos echado esta tarde... Mañana estreno camiseta)
em10, bienvenidas tus felicitaciones. Y esperemos darte motivos para más...
Un abrazo.
Miradme, gracias. Tú es que te lees cualquier cosa...
Un abrazo.
X, me estoy poniendo al día, que llevaba muchos años sin publicar, hombre.
Un abrazo.
Jesús, gracias
José Miguel: hablamos, pero poquito. Enrique es un aficionado a Manuel MAchado, por ejemplo, y siempre acabamos hablando de literatura. O de mujeres, claro. Como debe ser.
Un abrazo.
Gracias, Speranza. Lo de guay me ha llegado.
Un beso. O varios, vaya.
Alejandro, a todo hay que hacerse. Y, en el fondo, es gratificante, porque luego hay quien te hace caso y todo...
Un abrazo.
Octavio, gracias. En definitiva, es cuestión de estilo, y eso nunca está mal.
Abrazo fuerte.
Fernando, ya habló el guapo...
Un abrazo agradecido.
Con esto salimos de la crisis.
Felicidades.
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