El viernes, sin apenas movernos, viajamos de Sevilla a Venecia, con motivo de la presentación del libro de Ana Alcolea, Bajo el león de San Marcos.
Entre los asistentes (a pesar del calor disuasorio), algunos amigos de este blog: José María Jurado, Julio Ariza (con su mujer, Maribel), Rafael Lucena, Esperanza, Terita, Enrique Martín; también acudió mi compañera Manuela. Por supuesto, estuvieron Elena, mi mujer, e Isabel, mi hija mayor (que algo contó aquí ayer). Fue una alegria ver allí a José Tomás Retamero, que fue quien me puso en contacto con la obra y la persona de Ana y que, como ella luego recordó en su intervención, tanto había hecho para que el libro pudiese publicarse. Como siempre, fue un placer escuhar a Ana hablar de la génesis de su libro.
Me gustaría ilustrar esta entrada con algunas fotos, pero Terita aún no me ha mandado las que me prometió y Esperanza, en contra de su costumbre, no llevaba su inseparable cámara (o, al menos, yo no la vi; tal vez necesitaba las manos libres para el cojín...).
Tras la presentación, nos marchamos al restaurante Casablanca, donde su dueño, Tomás (más conocido, nadie sabe muy por qué, como Kiki) nos preparó una mesa (oh, milagro) y un tapeo a la altura de la casa, es decir, estupendo. Acabada la cena a la sevillana, nos tomamos una copa a la italiana, en la Piazza Martini del Hotel Alfonso XIII, donde la infinita tranquilidad de la camarera hizo que tuviésemos mucho tiempo para charlar pausadamente.
Cerca ya de las tres de la mañana Elena y yo acompañamos a Ana hasta su hotel, disfrutando de un paseo por el centro de Sevilla, el cielo oscuro, las calles de dorado nocturno y la Giralda por testigo.
Gracias a Ana por pensar en mí para su presentación. Gracias a todos los que pudisteis acudir. Fue una velada memorable.
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En la primera, un momento de la presentación:
La segunda, una foto de familia:

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Me gustaría ilustrar esta entrada con algunas fotos, pero Terita aún no me ha mandado las que me prometió y Esperanza, en contra de su costumbre, no llevaba su inseparable cámara (o, al menos, yo no la vi; tal vez necesitaba las manos libres para el cojín...).
Tras la presentación, nos marchamos al restaurante Casablanca, donde su dueño, Tomás (más conocido, nadie sabe muy por qué, como Kiki) nos preparó una mesa (oh, milagro) y un tapeo a la altura de la casa, es decir, estupendo. Acabada la cena a la sevillana, nos tomamos una copa a la italiana, en la Piazza Martini del Hotel Alfonso XIII, donde la infinita tranquilidad de la camarera hizo que tuviésemos mucho tiempo para charlar pausadamente.
Cerca ya de las tres de la mañana Elena y yo acompañamos a Ana hasta su hotel, disfrutando de un paseo por el centro de Sevilla, el cielo oscuro, las calles de dorado nocturno y la Giralda por testigo.
Gracias a Ana por pensar en mí para su presentación. Gracias a todos los que pudisteis acudir. Fue una velada memorable.
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Edito la entrada para incorporar un par de fotos que me ha mandado Terita.En la primera, un momento de la presentación:
La segunda, una foto de familia:

En la imagen, de izquierda a derecha, Julio, Alba, Speranza, Terita, yo mismo, Branislav, Manuela, Elena, Ana y Rafael.
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Y un añadido más: Ana escribe ahora unas palabras sobre la presentación aquí..






20 aportaciones:
Velada memorabilísima.
Muy contenta de haber compartido con vosotros mesa, charla y cojines...
Aunque al final la que se lo llevó fui yo :D
Un placer, de verdad, conocer a Ana Alcolea, que transmite una paz y una dulzura maravillosas cuando habla.
Y un placer poder hablar con Julio y Maribel, con Elena, con Rafael y por supuesto contigo, GRACIAS PROFE HG-AD.
Que me dejara la cámara fue un gran error, con el partido que yo le saco a estas reuniones... Será la edad, que me está jugando malas pasadas con la memoria.
Besos y abrazos trianerísimos.
Memorabilísima, como dice Speranza. Fue delicioso compartir la tarde y la noche sevillana con vosotros. Los pescaítos fritos, el olor de los jazmines, las lámparas y los cojines rojos de la Piazza Martini, los pasillos del Hotel Alfonso XIII, las risas compartidas, las promesas de la próxima Feria de Abril. Y la promesa-reto, aquí queda, de escribir una novela ambientada en Sevilla. Pero sobre todo, muchas gracias, Juan Antonio, por todas y cada una de tus palabras sobre mí, sobre mi novela, sobre mi madre. Gracias por cada instante entrañable en este paseo veneciano-sevillano. Venecia-Sevilla: embrujo, duende, magia. ¡Qué desgarro cuando el AVE dejó la estación de Santa Justa! Un beso para todos. Y dos para ti, Juan Antonio, y mi gratitud. Ana A.
En este blog advierto un exquisito equilibrio entre lo dionisíaco y lo apolíneo, que por alguna razón que escapa a mi conocimiento, parece algo innato para los andaluces, será el clima, o vuestra idiosincracia?
Que por muchos años podais ir presentando libros o lo que sea, con este talante tan festero y tan serio a la vez.Me hubiera gustado veros por un agujerito, seguro que fué todo como una seda.Felicidades!
Un abrazo.
Gracias, Speranza. Una gran jornada en la que, además, te llevaste el "regalo sorpresa"... Fue estupendo teneros junto amí en una noche así.
Un beso
Ana, aquí tendrás siempre un lugar para cuando desees venir. Un beso fuerte.
Montse, en ese equilibro esté, tal vez, uno de los secretos de la existencia o, al menos, de la resistencia en la vida. Fue todo estupendo, realmente.
Un beso.
Estupendas fotos, un precioso recuerdo en imágenes de una tarde-noche inolvidable. Gracias!!!!!!! Y besicos desde el canal. Ana
Memorable noche, sí señor.
La presentación fue magnífica, con la mejor prosa de Juan Antonio, una intervención digna de encomio de Ana y una velada posterior en la que confieso que me sentí muy bien: Nos atendió perfectamente Kiki en Casablanca, estuvimos en el espacio Martini, fuente de relajación...
En fin, que disfruté con la charla animada y los silencios de Lucena (qué se parece en el carácter a mí el joío), la frescura de Terita y Quique, una pareja adorable, la gracia trianera de Spes, la dulzura de Ana y la guasa que se traían Elena y Maribel, como siempre. Juanito dio la nota...¿?
Qué buen sabor de boca me dejó la otra noche... (y no lo digo precisamente por el trina de manzana con frambuesa)
Me encantó poder compartir con vosotros libros, risas, recetas de tartas, ortiguillas...
Ya te lo he dicho en privado, pero te lo repito públicamente, gracias por hacerme partícipe de tu grupo de amigos, por hacerme sentir como en casa.
Ahora sólo nos queda pensar con qué excusa nos volvemos a reunir ;)
PD> Al César lo que es del César: la guinda de la noche la puso Spes con sus genialidades. ;D
En lo de la guinda, totalmente de acuerdo...
Julito, yo siempre doy la nota: la positiva. No como otros. Un abrazo, cabrito.
Terita: una alegría que vinieseis a compartir esta velada con todos nosotros. Y la excusa para el reencuentro ya la encontraremos que eso es fácil. Por ejemplo, sortear el cojín...
Más besos.
Esto está hoy bastante exclusivo. Enhorabuena, Juan Antonio, por la presentación tan docta y cercana a un tiempo. Salud, siempre, y viva la pasión campera de la cruz.
Gracias por considerar mis acciones espontáneas guindas y genialidades, pero el cojín es mío, lo tengo a buen recaudo y no sé si quiero sortearlo, la verdad :P
Así que tendréis que buscar otra excusa, o un lugar del que pueda llevarme otro suculento recuerdo...
Ya si eso me reparto el botín con vosotros.
:D
Agradezco lo de "gracia trianera", Julio, tú tienes el don de la ironía y la picardía, que me hicieron sonreir mucho a lo largo de la noche.
Otra vez besos trianeros.
Me alegro mucho, mucho.
Un fuerte abrazo.
Gracias, Rafael, a ti. Salud cervecera, siempre.
Gracias, Javier. Te echamos de menos.
Un abrazo.
Spes, el juego doble es lo mío, je,je
Y el triple Julio.
Ya veo que fue todo un éxito. No esperaba menos de mi profe favorito... ;-)
Un abrazo y enhorabuena a todos.
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