Ibáñez, por medio de Mortadelo y Filemón, nos propuso, de niños, múltiples inventos inverosímiles. De todos ellos, el zapatófono era el que más me llamaba la atención. Un invento que el superagente 86 también emplearía con frecuencia. Luego, como tantas otras veces, la realidad superó a la ficción, y llegaron los móviles; los primeros incluso superaban el tamaño de los inventos de Ibáñez, y ahora ya sabemos cómo ha evolucionado la telefonía.
Había perdido la ingenua esperanza de que el invento del cómic se convirtiese en realidad tal cual, pero ahora observo que la última moda entre algunas jóvenes es llevar su móvil guardado en las botas: vestidas con ajustadas mallas y camisetas sin bolsillos, muchas no encuentran otro lugar donde llevar sus móviles y acuden al zapato.
Probablemente la mayoría de las actuales usuarias de los zapatófonos no haya leído los tebeos de Mortadelo ni haya visto la serie original del agente Maxwell Smart. El invento contemporáneo, además, es más práctico, ya que no me imagino un dispositivo táctil constantemente en contacto con el suelo: la cantidad de llamadas inoportunas o mensajes extraños que podrían salir de ahí. Y las facturas, y las fracturas. Pero no me negarán que, para los nostálgicos, la cosa no tiene su gracia. En fin, que parece que Ibáñez, por aquello de las extrañas costumbres de la raza humana, también tenía algo de precursor.

2 aportaciones:
Hay que ver las vueltas que da la vida.
Por cierto, me alegra saber lo de las botas, espero que así las chonis dejen de meterse el móvil en la depresión intermontañosa del torso. Quedaba de lo más fino.
Un abrazo.
Sorprendente... No me había fijado en esto, sino en otro uso de los zapatos, en este caso, de los cordones: algunos alumnos mayores de edad de mi Centro, que fuman, salen más allá de la verja del patio y, no encontrando dónde tirar la colilla de su cirgarro, la dejan entre los cordones de las botas...
Un saludo.
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