Hay dos actividades que poseen un fuerte valor simbólico: preparar las maletas al final del verano y desmontar el Belén, que es lo que toca hoy. Ambas tareas anuncian una vuelta a la cotidianeidad.
Tal vez el secreto para cumplir los buenos deseos que nos hemos deseado a lo largo de los días pasados sea empeñarnos en que la cotidianeidad no sea sinónimo de rutina o monotonía. El día a día constituye nuestras vidas, y no es mala cosa dedicarnos a valorar lo que tenemos y a mejorar en lo que podamos.
Y no olvidemos nunca, como dice el refrán, poner buena cara al mal tiempo. Que para eso, me temo, vamos a tener muchas posibilidades en el año recién estrenado. Como mínimo...
7 aportaciones:
Yo prefiero dejar lo del Belén para mañana, y disfrutarlo aún un poco hoy, y que me sorprenda al volver de la dura jornada laboral mañana, aunque el mío es pequeñito, y fácil de recoger.
Un abrazo, y buen ánimo para mañana.
Tienes toda la razón.
Un abrazo.
Muy acertada tu reflexión. Un abrazo muy fuerte y feliz 2012!
Pues como ya has vuelto a la rutina, ¿por qué no me mandas ese documeto que quiero tener, DON Juan Antonio?. ¡Qué catetito me pareció lo del "don"!. Me recordó a las cosas de mi abuela: hay que decirle don al médico, al profesor y al cura. Pero ella terminaba diciendo, y a mí también o es que yo soy menos. Espero el archivo, profesor don Romano, jajajajaja.¡Vaya telita con los filólogos pelotas!
Pues como ya has vuelto a la rutina, ¿por qué no me mandas ese documeto que quiero tener, DON Juan Antonio?. ¡Qué catetito me pareció lo del "don"!. Me recordó a las cosas de mi abuela: hay que decirle don al médico, al profesor y al cura. Pero ella terminaba diciendo, y a mí también o es que yo soy menos. Espero el archivo, profesor don Romano, jajajajaja.¡Vaya telita con los filólogos pelotas!
Es curioso, que sea cierto eso de que la cotidianeidad nos aleje de lo realmente importante.
Un abrazo.
Pues feliz vida cotidiana durante 2012.
Un saludo.
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