viernes 20 de enero de 2012

Los sonetos burlescos de Augusto Bembibre

Me acaban de anunciar una noticia largamente esperada: la publicación, por fin, de los Sonetos burlescos de Augusto Bembibre, del que ya hablamos aquí y aquí. Una edición largamente esperada que hace justicia a uno de los mejores poetas burlescos del siglo pasado y que ahora ha preparado con tanto mimo como acierto el escritor, profesor y amigo Fernando Moral.
Como bien es sabido, la literatura no es buena amiga de los adjetivos. Eso, que tan bien sabía Azorín, es especialmente así en el caso de los presuntos subgéneros literarios: una novela, vale, pero una novela humorística ya no vale tanto. Lo mismo podemos decir de un soneto a secas respecto de un soneto burlesco. Sin embargo, en no pocas ocasiones, esta literatura con adjetivos nos depara momentos inolvidables, por más que algunos se empeñen en que los olvidemos. Se me ocurre el evidente ejemplo de las novelas humorísticas de Enrique Jardiel Poncela: leer Amor si escribe sin hache nos garantiza espléndidas horas de sonrisas y carcajadas. Leer La tournée de Dios, risas y reflexiones por igual. El talento del escritor no se corresponde, en este caso, con el lugar que la historia de la literatura le ha asignado a sus novelas.
Algo así, mutatis mutandi, sucede con los sonetos burlescos de Augusto Bembibre: piezas de ingenio que van de la sutil ironía al humor abierto; versos técnicamente impecables que despliegan, por igual, emotividad y retranca. 
Los más primitivos de estos poemas, según nos informa Fernando Moral en su excelente prólogo (un adelanto del mismo me sirvió en su día para trazar la semblanza biográfica del poeta que incluí en mi libro Olvidados inolvidables), vieron la luz, a principios del XX, en la famosa revista Vida galante, junto a otros textos de su amigo y compañero por entonces Manuel Machado. La mayoría se halla en el volumen Las lenguas falaces, con el que obtuvo una flor natural en el Certamen Teresa Sequiel de poesía erótica allá por 1921. El libro original se creía perdido en la famosa inundación del palacio Sequiel, propiedad de la creadora de tan reputado certamen. Sin embargo, la labor investigadora de Fernando Moral ha conseguido localizar una versión del libro en los archivos personales de Esperanza Sequiel, nieta de la mecenas, junto con otras obras der nuestro poeta presentadas al certamen en años sucesivos. También ha rastreado la biblioteca personal de Virgilio Rey de Artieda (crítico y amigo del poeta burlesco, como es bien sabido) y ha localizado diversos poemas inéditos de un volumen que Augusto Bembibré preparó durante los últimos años de su vida y que pretendía publicar, no escarmentado de sus fallidos intentos previos, bajo un seudónimo femenino -Estela Comes-, con el título de Abierta hasta el amanecer. Allí se encuentran algunos espléndidos sonetos, junto con una égloga en octavas reales, titulada Fábula de Dildo y Meneas (canto amebeo de amores propios), del que se prepara también una edición crítica.
Recuperamos hoy uno de los sonetos burlescos compuestos por Augusto Bembibre. Según apunta Fernando Moral en su introducción, está dedicado al joven Lorenzo Coca, del que el investigador aporta jugosos datos. Natural del gaditano pueblo de Algodonales y sobrino del también poeta Matías Herrador, Lorenzo Coca era conocido tanto por su proverbial timidez y sus reticencias a hablar en público como por la esplendidez con que natura lo había condecorado. Invitado a la boda del joven Lorenzo, Augusto le compuso, a los postres, un soneto nupcial o canto himeneo. Con el objeto de hacerlo hablar y sacarle los colores, recitó ante la concurrencia el siguiente soneto, muestra paradigmática de todo cuanto acabamos de decir:

A Lorenzo Coca y a su joven esposa, a punto de descocarse

...Esta noche, en el borde de tu lecho,
cuando llegue el momento culminante
de mostrar tu valor más fulminante
(magno mango brutal, hecho y derecho);
...esta noche, al tener derecho el hecho
con papeles firmados por delante,
cumplirás tu faena penetrante:
naturales, redondos... y el de pecho.
...Y después, tu mujer, ya descocada,
mirando lo que otrora fue una roca
y ya solo ceniza desdichada
...te dirá dulcemente, "Picha loca,
demuestra tus virtudes reforzadas
o dejarás de ser Lorenzo Coca.

Enhorabuena a Fernando por su edición y a la editorial Caterva por poner a disposición del público actual tan magistrales sonetos.

13 aportaciones:

Ramón Simón dijo...

Genial.


Un abrazo

Fernando Moral dijo...

A los agradecimientos por tu ayuda inestimable en la confección de la edición ahora debo añadir otro por esta magnífica reseña. He de confesar que la investagación -ardua y prolongada en el tiempo, como comentas- me ha sido muy llevadera dado el excepcional atractivo de los textos. Los sonetos de Bembibre, vibrantes, llenos de vida y pasión, relegan a un segundo plano -como debe ser- el trabajo de este filólogo. Espero que mucha gente pueda disfrutarlos.

Gracias de nuevo y un abrazo.

José María Cumbreño dijo...

Lo de "editorial Caterva" me ha encantado.

José Miguel Ridao dijo...

Mando desde aquí mi enhorabuena al profesor Moral por tan magnífica edición. Además, por una vez se pone en su sitio a Azorín, escritor tan ayuno de adjetivos como pródigo en ellos es este buen Bembibre, rescatado por fin del olvido. Espero con ilusión un ejemplar dedicado, ya que no por el autor, por el intrépido editor, y sería deseable que la editorial Caterva abriera por fin una página web.

Saludos, y felicidades por la reseña.

Anónimo dijo...

Felicidades por la contribución a los poetas olvidados, y al humor, que se hace con esa publicación.

Señor administrador, burla burlando, permítame decirle respecto al premio Ecoem (perdone mi contumacia insoportablemente hiperestésica, si es que se puede perdonar):

Enero vino severo.
Se irá y dejará su fallo,
e histérico desespero,
me hallo al borde del desmayo,
por saber si de soslayo
o de modo muy certero
podré enterarme en Enero
cómo va lo de ese fallo.

Anónimo dijo...

Lo malo que tenemos los anónimos es que todos nos llamamos igual. Opino que debiéramos identificarnos como Anónimo 1, Anónimo 2, o algo por el estilo...

Anónimo dijo...

Vale, yo soy el Anónimo Ánónimo que espera el fallo fallo. Donde yo me hallo ya se halla hombre más anonimado que ninguno.

Alejandro dijo...

Enhorabuena a los premiados, que es lo que se suele decir en estos casos. Yo también espero mi ejemplar firmado... por la protagonista de la foto, si da su permiso el profesor don Fernando.

Alejandro dijo...

... de la portada quise decir, aunque creo que de sobra se entiende el sentido de mi comentario.

Diego Fdez. Sández, autor teatral dijo...

Muy buen ejemplo el del gran Jardiel Poncela sobre la minusvaloración del humor.

Alonso dijo...

A pesar de que llego tarde una vez más, tengo la enorme fortuna de contar ya en los anaqueles de mi biblioteca con un ejemplar de dicha obra. Gracias a Fernando por hacerme llegar este magnífico joya de la literatura burlesca.
He de decir, por otra parte, que tanto la selección textual, como el aparato filológico desplegado en estos sonetos de Bembibre merecen el mayor de los reconocimientos. Es una pena que estos textos permanecieran tantos años ocultos por el polvo del olvivo. Un acierto sin duda.

Un saludo

P.S.: Juan Antonio, ¿este soneto a Lorenzo Coca ha aparecido anteriormente en alguna antología?

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Gracias también a los anómimos que esperan el fallo: la Fundación ha prometido darme noticias, pero aún no sé nada, así que ya veremos.
Bienvenido a Diego Fdez. Sández y suerte con ese estreno en Nueva York.
Y sí, Alonso, en algún lugar ya salió ese soneto a Lorenzo Coca, pero en formato digital. Ahora, por fin, lo tenemos en papel.
Abrazos para todos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Felicidades al editor. Estoy deseando leer esos sonetos tan penetrantes.